jueves, 24 de septiembre de 2009
· El laúd y la trovadora
Laúd, deja hablar a tus cuerdas. Que vibren las notas en libertad y con armonía para que la trovadora las sienta llegar. Que cuando ella empiece a cantar sonría dulcemente y perciba tu presencia en su regazo.
Su placer envuelve al tuyo como un tul transparente y la harás enloquecer de alegría. Por eso, no temas: habla, porque tus cuerdas tañidas por tu amada seguirán tocando con un sinfín de amores que harán conmover a los que la escuchan.
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Bello.
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